Existen mil y una razones por las que te enamoras de Noruega con solo poner un pie sobre el terreno, pero una de ellas y que llamó nuestra atención desde el primer día, es la pasión que sienten los noruegos por su afamado Hurtigruten, línea de barcos que recorre la costa noruega haciendo escala en todas y cada una de las urbes que encuentra a su paso.

Hurtigruten a su paso por Honningsvag

En mi caso, todo comenzó cuando descubrimos, en nuestra primera noche de estancia en Oslo, un canal de televisión (el NRK2) que retransmitía ininterrumpidamente durante 24 horas el viaje de este buque desde la ciudad de Bergen, epicentro del turismo al sur del país, hasta Kirkenes, última localidad al norte antes de toparnos con territorio ruso.

Lo sorprendente de esta retransmisión es que consistía en tres cámaras fijas que alternaban la imagen, primero de la proa del barco surcando el mar, después de las olas golpeando el casco y por último, de la costa y alrededores. Lo que en un principio nos pareció cómico e incluso tedioso, pronto se convirtió en un vicio insaciable, ¡no podíamos dejar de ver la retransmisión en directo! Y de hecho, con ella nos dormíamos y con ella nos despertábamos. Lo que más nos llamó la atención es que fuese la hora que fuese, decenas de personas salían a su encuentro, bien en barcas bien desde acantilados, para saludar a sus pasajeros y tripulación. Y lo mejor de todo, los recibimientos en puerto como si de una fiesta se tratase, con orquesta, niños disfrazados, cantos corales… Todo un espectáculo.

Hurtigruten en el puerto de Bergen

Del que después averiguaríamos (tras recabar cierta información) es la flota de barcos más importante del país, convertida en símbolo nacional, se tornó también para nosotros en un emblema. Tanto es así que durante nuestro viaje a lo largo del país, tuvimos la suerte de encontrarlo en cada puerto y por supuesto, de fotografiarlo.

Símbolo nacional

El Expreso del Litoral (ésta podría ser la traducción de la palabra Hurtigruten) une la capital hanseática con las costas del ártico en un viaje que se extiende a lo largo de once días, aunque el recorrido más afamado es aquel que une en seis días y medio la turística y popular Bergen con Kirkenes.

Arquitectura típica en Bergen

La flota está compuesta por 13 barcos de distintos nombres que cubren este trayecto de forma ininterrumpida facilitando así la conexión de las principales urbes del país (ya sea por número de habitantes o atractivo turístico), en muchos casos de difícil acceso por carretera debido a los grandes desniveles que copan el interior de Noruega.

Los barcos parten diariamente y realizan paradas técnicas en lugares tan especiales como las ciudades de Ålesund, Trondheim, Bodø o Tromsø, y espacios naturales como el glaciar Svartisen, el fiordo de Geiranger o Cabo Norte después de que la línea tomase un cariz más turístico que logístico, razón de ser, en primera estancia, del Hurtigruten.

Uno de los barcos de la Línea Rápida en Tromsø

Y es que esta línea nació de mano del capitán Richard With, que aceptó el reto de inaugurar una ruta marítima regular entre el sur de Noruega y las costas del norte a fin de que todos los municipios costeros del país estuvieran conectados entre sí.

La verdad es que esta idea debió parecer una locura en un principio, porque la costa noruega es un laberinto de islas, arrecifes y fiordos, lo que dificulta en gran medida su navegabilidad. Eso sin contar que durante gran parte del año, la costa de Noruega está literalmente congelada y que las horas de sol son escasas por no decir inexistentes.

El 2 de julio de 1893, a las 8,30 horas, el vapor MS Vesteralen zarpó del puerto de Trondheim rumbo al norte del país. Tres días después, a las 3,30 de la madrugada y media hora antes de lo previsto, llegaba al puerto de Hammerfest, terminando así con siglos de aislamiento de muchas de estas localidades. Por primera vez en la historia de Noruega, un servicio regular unía los grandes pueblos del sur del país con las pequeñas comunidades del Ártico. En total, 1.200 millas de costa escarpada.


A partir de entonces, la ruta abierta por With se convirtió en una línea rápida de barcos de uso mixto, es decir, de carga y de pasajeros, que hoy más que nunca hacen las veces de cruceros de placer. Debido a la afluencia de turistas en los últimos años, la flota ha ampliado el número de recorridos, que se salen de la ruta tradicional para ofrecer al visitante paisajes espectaculares y experiencias inolvidables, como la de bañarse en las aguas heladas del ártico o pescar cangrejos gigantes.

El viaje del Hurtigruten se ha convertido en un atractivo turístico más, una forma excepcional de conocer el país, desde su costa y con la posibilidad de parara en aquellos puntos más interesantes. De hecho, es curioso observar a decenas de turistas correr en dirección al puerto minutos después de que suene una sirena de barco, se trata del último aviso del Hurtigruten para sus pasajeros antes de partir.

El barco cuenta con todo tipo de comodidades, los camarotes son muy confortables, también su cafetería y restaurantes, famosos por el excepcional menú que ofrecen. El interior es espectacular. Algo que no conocimos ‘in situ’, por desgracia, pero si a través de uno de los reportajes que interrumpían esporádicamente la retransmisión ‘minuto a minuto’ del Hurtigruten en la televisión pública. Un programa que por cierto, pudimos averiguar después, rendía homenaje a la flota en el 150 aniversario del nacimiento del explorador polar Fridtjof Nansen y el centenario de la expedición liderada por el noruego Roald Amundsen al Polo Sur a bordo del Fram. Más de 2, 6 millones de noruegos visionaron las 134 horas de transmisión en vivo del viaje del buque noruego.

Un dato

Cerca de 400.000 personas viajan con Hurtigruten cada año.