El nuevo Caminito del Rey

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Hace tiempo que seguimos la pista a este proyecto con la esperanza de verlo pronto finalizado y por fin ha llegado la hora. Caminito del Rey, en Málaga, estrena pasarela en una apuesta por la renovación y por abrirse, deforma definitiva, a un público más amplio.

El recorrido total del trazado son 7,7 km de vértigo que, eso sí, ahora podemos realizar con total seguridad. El tiempo estimado para completarlo es entre 4 y 5 horas.

Pero además de infraestructura, Caminito del Rey estrena imagen corporativa y página web ¡Esto si que es aprovechar un recurso turístico al máximo! Ojalá hubiese más proyectos como este. Nos encanta.

Caminito del Rey se puede visitar en pases concertados previamente (puedes hacerlo online a través de la página web) de martes a domingo, excepto 24, 25 y 31 de diciembre y 1 de enero. El tamaño de los grupos es de 50 personas y el aforo máximo de 400.

Fuente de la imagen: www.caminitodelrey.info

‘Planète Océan’, por un consumo responsable

No todo son Picos: Valle de Cabuérniga

En Cantabria, siguiendo el curso del río Saja, el valle de Cabuérniga esconde algunos de los pueblos más antiguos de la comarca y varios tesoros naturales, entre ellos, inmensos robledales y hayedos centenarios que nos demuestran que, en Cantabria, no todo es Picos de Europa.

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La zona presenta numerosas y atractivas rutas a pie, perfectamente señalizadas. Sin embargo, para los no iniciados en esto del senderismo, Cantabria en general y este valle en particular ofrecen una estupenda alternativa: la red Naturea, red cántabra de desarrollo rural que incluye un calendario de rutas guiadas de lo más variopinto, desde actividades invernales con raquetas de nieve a observación de aves o avistamiento de la berrea del ciervo.

Estas fotos fueron tomadas en el transcurso de la Ruta de los Puentes a cargo de Naturea, entre hayedos y robledales, una marcha sencilla de unas seis horas de duración gracias a las cuales pudimos conocer más a fondo el entorno natural, sus orígenes, modificaciones a lo largo de la historia y sus alternativas de futuro. Las imágenes panorámicas pertenecen a al puerto de la Palombera, muy recomendable también.

turaSe trataba de la primera vez que abordábamos una ruta de montaña con guía y la experiencia, pese a nuestras reticencias iniciales, fue muy satisfactoria.

Mercado vs seguridad alimentaria

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La negociación de un futuro tratado de libre comercio entre la Unión Europea y EEUU ha hecho sonar las alarmas de agricultores, ecologistas y grupos de consumidores preocupados por el futuro del sector alimentario en la Unión una vez comenzaran las importaciones masivas de productos norteamericanos, sobre todo en lo que concierne al capítulo de lo que en Francia denominan malbouffe, carne de vacuno con hormonas.

El nuevo acuerdo comercial, cuya negociación comenzó este verano y debería finalizar en 2015, marcaría las reglas del juego del tratado de libre comercio más ambiciosos planteado entre los Estados miembros y un país extracomunitario, un tratado que regiría las transacciones comerciales en una zona con más 800 millones de consumidores.

Sin embargo, mientras multinacionales europeas y estadounidenses ven en esta maniobra burocrática una oportunidad de negocio sin parangones, consumidores y pequeños productores europeos, sobre todo del sector alimentario, se ponen en lo peor, su temor radica en que ese nuevo acuerdo comercial entre ambas potencias podría dejar la puerta abierta a la entrada de productos cuya calidad no está garantizada, como tampoco lo estaría la seguridad alimentaria del consumidor ni la competencia leal entre productores, ¿seguiría la UE vetando la importación de ganado tratado con hormonas del crecimiento como ha hecho hasta ahora o daría luz verde a la comercialización en nuestros supermercados de este tipo de carne?

Desde 1988, la UE y EEUU protagonizan una auténtica guerra comercial en este sentido, la primera frena la entrada de alimentos tratados con hormonas prohibidas en sus propios Estados miembros y la segunda se toma la revancha aplicando fuertes penalizaciones tarifarias (amparadas por la OMC) a productos europeos como por ejemplo, el queso francés, un conflicto que dura ya 25 años y al cual la Comisión quiere poner fin como ya hiciera con Canadá hace escasos meses  a través de un nuevo acuerdo económico y comercial global con este país.

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El problema radica en que la negociación con EEUU podría pasar por levantar ciertas restricciones muy perjudiciales para los productores de carne europeos, sin mencionar las consecuencias sociosanitarias.

La sombra de potencias emergentes como China, Brasil o la India y la necesidad de los gobiernos europeos y estadounidense de ofrecer a su empresariado nuevos mercados a menor coste hacen que ambas partes se apresuren en la toma de decisiones al respecto, mientras tanto, las Pymes piden que si entran competidores, lo hagan en igualdad de condiciones y acatando las mismas normas europeas que ellos han de cumplir.

El acuerdo, que debería ser aprobado por el Parlamento Europeo, cuenta con fuertes detractores, sobre todo entre ciertos eurodiputados franceses que ya han expresado su voluntad de decir ‘no’ al nuevo tratado si no se llega a un acuerdo de mínimos como ha ocurrido con Canadá.

En el lado opuesto encontramos al potente lobby agrícola estadounidense, a cuya cabeza se encuentran potentes grupos empresariales como Monsanto, que desde hace años alimenta la idea de introducir en el mercado europeo, y sin restricciones, productos altamente beneficiosos para su industria como son las patatas y el maíz modificados genéticamente y la carne tratada con hormonas y antibióticos.

Por delante quedan dos años de intensas negociaciones, un escenario en el que la crisis empujará a las diferentes administraciones a tomar decisiones en consecuencia y en el que están en juego los intereses y la salud de los consumidores europeos.

Los plásticos matan

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En junio de este año la 2 de RTVE emitió un documental bajo el título Océanos de plástico, una prueba irrefutable de los efectos siniestros que la contaminación está teniendo sobre la flora y fauna de nuestro planeta. El documental, francés, dirigido por Sandrine Feydel y estrenado en 2009, no intenta dibujar un futuro poco esperanzador a través de gráficos ni hacer conjeturas apocalípticas sobre cuál será el devenir de la humanidad si seguimos por la senda del despilfarro y el consumismo exacerbado, sino que muestra la realidad tal y como es, los efectos secundarios de la huella del hombre hoy en día, y lo hace mostrando el interior de animales hallados muertos en las costas de California y Holanda, tripas repletas de trozos de plástico y objetos totalmente identificables.

El documental nos advierte de una situación que a menudo olvidamos: “el plástico ha colonizado el mar”, y nos invita a la reflexión: ¿cuál será el impacto a largo plazo de esta contaminación?

Aunque la cinta fue emitida hace ya casi cinco meses, he creído oportuno rescatarla por la calidad de la misma y por el impacto que sin duda tendrá sobre las conciencias de quien la visualice una vez más.

Encontraréis el vídeo completo en la página web de Ecologistas en Acción.

Grafitis con materia viva

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Las plantas son su materia prima, con ellas diseña y crea nuevos espacios urbanos en lugares deshabitados. En este caso, la artista londinense Anna Garforth se aproxima al arte creado con musgo un ecosistema en forma de palabra.

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HongKong,Holanda…, sus exhibiciones son internacionales y pretenden hacer de la calle un espacio más amable.

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Teruel-Valencia a dos ruedas

La vía verde más larga de España se llama Ojos Negros y parte del pueblo turolense con mismo nombre para morir, 200 km más al este, en el mar Mediterráneo.

Pese a lo que muchos podáis pensar, se trata de una ruta muy atractiva, con bonitos paisajes, que discurre a través de numerosos túneles y viaductos, y que deja atrás los bastos encinares de la Comarca del Jiloca para adentrarse en los campos de almendros, las huertas y los naranjos valencianos, cuyo olor, al menos en el mes de marzo, es extraordinario.

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Para quienes nos iniciamos en esto de los pedales resulta una alternativa perfecta, ya que el trazado es prácticamente llano y el desnivel siempre juega a nuestro favor, aun así, todo dependerá de la cantidad de kilómetros que uno se proponga hacer al día. En mi caso, el resultado final fue de 212 kilómetros aproximadamente en tres días debido sobre todo al tema de la logística, ya que optamos por salir de la misma ciudad de Teruel para llegar hasta Sagunto y de ahí, continuar a la capital valenciana por la denominada ‘Vía Xurra’. La verdad es que esta opción resulto todo un acierto.

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Mapa publicado en la página web del Club Ciclista Turolense.

Como he comentado, la decisión de realizar estas etapas se debió más que nada al tema de la infraestructura, concretamente, del transporte, y es que, parece sorprendente que una vía verde que promociona precisamente Renfe no cuente ni con el apoyo del servicio de ferrocarril ni tampoco con el de autobús, pues en el primero no se pueden subir más de dos bicicletas por tren (y no todos los regionales que van de Valencia a Teruel te dan si quiera esta posibilidad) y en el segundo, la empresa responsable del trayecto, Samar, limita el número de bicicletas a dos y al primer autobús de la mañana (en el blog www.bicisaltren.org y en la página web alláVamos.es encontrareis más información sobre este asunto y algunos consejos de gran utilidad). Esto significa que si haces la ruta con otros cinco amigos, como fue mi caso, y dispones de tan solo cuatro días de vacaciones, te ves obligado a buscarte la vida al margen del transporte público.

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Nuestra solución fue dejar los coches en Teruel y llegar hasta Valencia en bicicleta para alquilar allí una furgoneta que pudiéramos devolver en Madrid, de tal forma que dos de nosotros condujeron hasta la capital con las seis bicicletas y el resto, cogimos un autobús en Valencia hasta Teruel y una vez allí, nuestros coches hasta Madrid.

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En cuanto a la ruta, decir que está perfectamente señalizada y la vía verde se encuentra en estupendas condiciones para circular a dos ruedas, eso sí, se echa de menos más lugares habilitados para pernoctar. En nuestro caso, pasamos la primera noche en Barracas, en el Hostal Norte, un lugar de mucho tránsito debido a su cercanía a la A-23 y a que cuenta con cafetería y servicio de restaurante, en otras palabras, uno de esos establecimientos de carretera tipical spanish  donde parar a tomar un café de camino a la playa. La segunda noche, la pasamos en el camping Malvarrosa de Corinto, en Sagunto, donde “tiramos” de tienda de campaña y que la verdad, no nos dejó muy buen sabor de boca, pues el agua de las duchas estaba más bien fría y los lugares comunes donde comer brillaban por su ausencia. Eso sí, el bar del camping tenía unas patatas bravas buenísimas.

Foto de Jérica, en Castellón.

Foto de Jérica, en Castellón.

El día más complicado fue el último, ya que el inicio de la ‘Vía Xurra’ no está marcado y si te descuidas, te puedes meter en un auténtico berenjenal.

Nuestra odisea comenzó después de recargar provisiones en el Lidl del Puerto de Sagunto. Siguiendo la ruta que nos marcaba el GPS, nos dirigimos a Puzol por una especie de carril bici (en realidad es un arcén de color rojo y bastante ancho) que discurría paralelo a la CV-309, sin embargo, a escasos kilómetros, a la altura de la desaladora (en el polígono industrial de Puerto de Sagunto), ésta desapareció convirtiéndose en una autovía muy peligrosa, sin apenas arcén y mucho menos carril bici. Después de mucho debatir sobre si continuar a pesar del riesgo o darnos la vuelta, nos vimos obligados a cruzar la autovía, eso sí, con sumo cuidado, y desandar lo andado para adentrarnos en el polígono industrial en busca de alguna vía alternativa. Menos mal que en medio de toda esta peripecia nos cruzamos con un amable lugareño que nos indicó la posibilidad de ir hasta Puzol por el camino de la playa, muy pedregoso pero seguro, y con unas vistas estupendas de la mar. Al parecer, se trata de la única vía alternativa para evitar la autovía.

Una vez en Puzol, enlazamos la ‘Vía Xurra’ sin problemas, un carril bici que te adentra en el corazón de la capital valenciana no sin antes ofrecerte la posibilidad de tomar una rica horchata al aire libre, entre lechugas y naranjos. Todo un placer. Eso sí, nuestros problemas no había terminado, ahora teníamos que encontrar un lugar en Valencia donde poder pernoctar y dejar además las bicis, que es lo que ocurre cuando sales de casa a la aventura.

La verdad es que finalmente tuvimos suerte, llamamos a la Oficina de Turismo de Valencia y nos proporcionaron el contacto de algunos hoteles donde podríamos alojarnos y guardar además nuestro medio de transporte, después de algunas llamadas, el único que nos brindó la oportunidad fue Backpachers, un lugar estupendo, muy bien situado (en el barrio del Carmen) barato, limpio y que nos echó una mano a la hora de dejar las bicicletas a buen recaudo, ya que el albergue en sí nos cuenta con esta opción. Lo mejor de este lugar es que se trata de una antigua escuela religiosa reconvertida en albergue, así que resulta muy amplio, además, cuenta con una bonita azotea donde cenar al aire libre y habitaciones de seis, lo que a nosotros, claro está, nos fue fenomenal.